Argentina tiene una relación con el pádel más larga de lo que muchos creen. El deporte no llegó hace cinco años — tiene décadas de historia local, aunque la explosión masiva sí es reciente.

Los orígenes: México y la llegada a Argentina

El pádel moderno lo inventó Enrique Corcuera en México en 1969. Llegó a España en los años 70 a través de Alfonso de Hohenlohe, y desde España se exportó a Argentina en los 80. Los primeros clubes con canchas de pádel en Argentina surgieron en Buenos Aires y en el interior a finales de esa década.

Los 90: el primer boom (y la primera meseta)

En los años 90, el pádel tuvo su primer momento de popularidad en Argentina — canchas en countries, clubes de GBA Norte adoptándolo. Pero la crisis económica de 2001 golpeó fuerte y el deporte volvió a un perfil bajo durante casi una década.

La recuperación y el camino al boom actual

Entre 2010 y 2019 el pádel creció de manera constante pero discreta. La Asociación de Pádel Argentino (APA) formalizó la estructura de instructores, el circuito de torneos se organizó y la base de jugadores fue creciendo año a año. Era un deporte de clubes, no de masas.

2020–2026: el boom que cambió todo

El factor pandemia aceleró un crecimiento que ya estaba en marcha. Se estima que entre 2020 y 2025 la cantidad de canchas en Argentina se triplicó. Hoy el país tiene más de 30.000 jugadores federados y cientos de miles de practicantes regulares no federados.

Argentina en el mapa mundial

Jugadores argentinos como Sanyo Gutiérrez, Maxi Sánchez y Ale Galán (este último de padres argentinos criado en España) pusieron a Argentina en el mapa del pádel mundial. El orgullo nacional en los éxitos internacionales también retroalimentó el crecimiento local.